jueves, 27 de mayo de 2010

.:Capítulo 6:.

All I need is you























No hicimos nada interesante en todo el día, lo único que hicimos fue fastidiar a Rachelle. Estabamos en la parte que tanto odiaba de nuestro trato, me estaba cansando de Sebastian, porque conmigo a solas era una persona y en el instituto era otra muy distinta. No lo entendía, hubiera sido mejor si él no se fijaba nunca en mí y todos felices.

Estabamos llendo muy rápido y lejos con este favor y todo se me estaba mezclando. ¡Ay, no! ¿Escucharon? Mi sentido para diferenciar la realidad de la fantasía estaba averiado.

-Sebastian, tengo que decirte algo.-él me miró interrogante.-No puedo seguir con esta farsa, me estás confundiendo con tus cambios. Pero, a pesar de eso, no puedo hacerlo más. Lo siento pero esto se terminó aquí, terminalo como quieras ante tu público pero conmigo se terminó.

Fluyó. Todo fluyó como si hubiera lanzado una bocanada de aire, ya no me quedaban más palabras en mi corazón roto. Al principió no entendió lo que le quise decir, pero cuando me dí vuelta para ir a mi casillero por mis cosas le cayó la ficha y me tomó del brazo.

-Todo lo que necesito es a tí. Sólo se tú misma y yo seré el que tú quieras.

-¡Es que no entiendes! No te quiero a ti como yo quiera si no cómo eres en realidad.-le dije empezando a enfadarme.

Se acercó para besarme, pero lo alejé suavemente.

-No, no ahora. No se que ha pasado, me tienes confundida. Lo siento, Sebastian, no puedo hacerlo. Es de-fi-ni-ti-vo.-le deletreé.

-Pero...

Me alejé de él dejándolo más confundido de lo que estaba yo misma. Se me estaban mezclando las cosas de lugar, cambiando de estantería. Eso no está bien.

Cuando llegué a mi casa me tiré en la cama y me quedé pensando en las raras vueltas de la vida hasta que unos suaves golpes en la puerta interrumpieron mis reflexionamientos.

-Pase.-dije con voz algo monótona.

Una chica de pelo castaño hasta, más o menos, los hombros y de unos ojos color acqua. Al principio no la reconocí, pero al ver sus cortes en las muñecas caí en la cuenta de que sus ojos estaban delineados y de que era la hermana de Sebastian, Cath.

-Si él te ha enviado para que su plan malvado vuelva en marcha, sólo lárgate. No es nada personal, sabes.-le dije desganada.

-No vine por eso, aunque si me lo pidió.-respondió tranquilamente.

Ella se sentó, con una gracia inusitada en una persona de su clase, en la silla que estaba junto al escritorio. Me examinó con sus brillantes ojos color agua, parecía querer encontrar algo que vaya mal en mí. Al parecer, se sintió desepcionada al no encontrar nada.

-Nah, no vas a suicidarte.-dijo después de un rato de silencio. Al ver que yo no comprendía del todo a qué se refería, explicó:-Sebastian me dijo que te comportaste rara y algo deprimida la última vez que se vieron, así que me pidió que viniera a sonsacarte información acerca de porqué no quieres hacer que sales con él o toda la maraña de mentiras que inventó.-terminó encogiendose de hombros.

No sabía realmente si sentirme alagada de que Sebastian Lebben se hubiese sentido preocupado por mi, o sentirme enfadada de que hubiera pensado de que puediera llegar a suicidarme y en vez de tener el valor de preguntarme él mismo qué eera lo que me pasaba mandara a su hermana.

-¿Por qué no vino él mismo a preguntarmelo?-le pregunté reteniendo las ganas de ir a buscarlo y atestarle un puñetazo.

La joven le sonrió con una dulzura que no encajaba en su perfil intelectual.

-Dijo que si venía el mismo le darías una paliza que jamas olvidaría por insistir tanto, y otra que le dolería más por atreverse a ir a tu casa. Explicó que como era una chica "agradable" tal vez no me pegarías tanto.-dijo girando los ojos algo exasperada ante la actitud hipócrita de su hermano.

-Sabes, tú me caes bien.-dije de una forma peligrosa.

-Tú también chica, peligrosa-me dijo leyéndome los pensamientos.-Ahora ando un poco deprimida por el chico que me gusta.

-Su nombre.-casi le ordené con curiosidad y otra sonrisilla maligna.

-Ian, Ian Black-dijo graciosamente melodramática.

Sonrei.

-Así que Ian Black, eh. Imagino que no te gusta por las razones que le gusta a todas las chicas.

-Claro que no.-saltó.-Me parece un tipo...

-¿Peligrosamente sexy?-bromeé.

Ella me tiró con un almohadón, provocando una guerra de almohadas. Pareciera que eramos amigas de toda la vida, aunque solo nos hayamos conocido hace cinco minutos.

-Sí, peligrosamente sexy.-respondió riendo.

-Te ayudaré.-le dije firmemente. Cathy me miró desconcertada.-Ay Cath! A conquistarlo! Recuerda que los chicos se inclinan ante mi en el instituto y en cualquier lado. Soy...

-¿Imponente?-dijo riendo otra vez con esa risa caracteristica.

3 comentarios:

  1. aww Qee Liindoo.. pero como cree Sebastian Qee Elii see vaa a suicidar.. noo sta Locaa!! eheh ii buuenoo hce bastaantiito Q noo suubiasS ia teeniia ganasS de seeguiir lleiiendo soobre Elii ah ii tmbb Suugar! noo me as acLaradoo.. si son priimosS o no pss ehhe traiigo todavia Laa duuditaa :P T zpero x eeL mioo.. aii nuevo cap :D

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  2. esa es la ideaa :D
    aunque me he olvidado de explayar esooh, creo que no seran primos porq aunque sea divertido que mis dos chicas suicidas sean prmiis no me va con la historia

    Beesps

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