martes, 27 de abril de 2010

.:Capítulo 5:.

Sensuality

Antes de poder esbozar la sonrisa más grande de mi vida, otra vez, él me sorprendió.

Sabía que esto iba a ser dificil, ¡pero no tanto, Dios! ¿Por qué había tenido que besarme en medio del pasillo, enfrente de su ex-novia que me acusaba de zorra y no se qué cosa más? ¿No habría sido más fácil sólo decirle que estabamos saliendo?

Bah, a pesar de todas las preguntas que asomaban mi mente (entre las cuales había gran serie de improperios a Dios por su falta de juicio y lástima por los necesitados de buena suerte), se sintió tan bien que por un momento olvidé que todos estaban allí.

Me olvidé de la cara sorprendida de Nicholas, de la incredulïdad de Rachelle, de la mirada cómplice de Will, de la decepción de Dylan, de la ancha sonrisa de Peter que prometía miles de burlas, de todo. Me olvide de todo, como si no hubiera más en el mundo que esos suaves labios y esos dulces ojos celestes mirándome. Nada de zorras ni amigos traicionados, todos felices y con perdices.

¡Dios! Por qué algo que estaba tan mal me hacía sentir tan bien.

A pesar de que me dolío en el alma, me alejé de Sebastian lentamente. Pero aún cerca de sus labios, le susurré:

-Je le sens.

-Ne te préoccupe pas, l'amour.

Es más fácil pedirle explicaciones a Dios, porque supuestamente Él lo sabe todo. Así que si lo sabes todo, dime: ¿Por qué demonios no me derretí en ese instante o por qué ni siquiera me desmaye?

Me dí vuelta hacia Rachelle, quien estaba todavía mirándonos con una ceja arqueada, expectante.

-Buenos días a ti también, Rachelle.-le dije con una sonrisa falsa.

-¿Por qué haces esto, zorra?-me preguntó, tratando de mantener su enfado a la raya sin poder lograrlo.

-¿Por qué no hacerlo, Rach?-le dije, desafiándola.-Los favores son algo curioso, sabes. Hacen que todo cambie...

-Seb, ¿por qué sales con Ozera?-repuso algo ofendida.

-No tienes derecho a preguntar eso, Rachelle. Amar a una persona no es delito y tampoco se elige.

Ella se limitó a bufar y se dio la vuelta caminando hacia el baño de damas.

De puntillas, me acerqué peligrosamente al oido de Seb y le susurré con un tono de burla:

-¿De verdad me amas?

-Sí.

Él no lo dijo sarcástico como siempre, lo hizo serio y mirándome a los ojos. Por un segundo, me confundí totalmente. ¿Sebsatian Lebben me amaba?¿Qué pasaba con la racionalidad de la Tierra?

Quise divisar una grieta en el brillo de sus ojos que me indicara que estaba mintiendo, pero no la encontre. Todo era puro y grato afecto hacia esas palabras. ¿Entonces me amaba? Buh, que dificiles que son los hombres de ahora.

-Elii, no te pediré que me lo expliques pero ¡por qué no lo dijiste antes, brother!.-dijo Peter, a quien le gustaba imitar el tono de voz de los Rocket Power.

-Dejalo ya, brother.-le dije rodando los ojos.

La primera clase era arte, nuestra profesora, la profesora Wilson, estaba un poco loca. Ella era un poco gitana así que mientras nos hacía dibujar a la muerte nos leía el futuro. Muchos ya le habían dicho que estaba algo rematada, pero nunca nos presta atención.

-Hoy, alumnos, dibujarán lo que quieran. Pero deberá ser un retrato de alguien, y no tiene que estar en este salón y necesariamente vivo.

Todos abrieron los ojos como platos. ¿Dibujaríamos lo que querramos? La profesora nunca nos dejaba hacer lo que queríamos en la hoja de papel si no incluía exorcismos, demonios o muerte. ALgo pasaba, muy delante de nuestras narices.

-Veo tu aura muy negra, cariño.-me dijo entre susurros.-Exactamente la misma que Lucy, son las únicas auras negras que vi. Tú y tu abuela escondían algo, jovencita.

-Siempre fue negra, profesora Wilson. Usted me lo repite cada jueves, ¿recuerda?-le dije pacientemente.

-Ah, claro. Es verdad.-dijo, como tomandose por distraida.-Cuidate, no veo buenos augurios para ti estos días, Elizabeth.

El único retrato que pude pintar fue el de Leanne Reeve, un personaje de un libro que estaba escribiendo llamado Eternity. Era una chica con los cabellos largos y del color del trigo y dorado, sus ojos cambiaban de color según su humor, ya que era vampira, y siempre llevaba una cruz color verde claro.

-Es muy bonito.-me dijo Sebastian al oido, apareciendo peligrosamente a mis espaldas.

-Gracias.-dije con un hilo de voz.

-Sr. Lebben si no se sienta en su lugar ahora mismo le aseguro que los perros lo correrán a la salida hasta el cansancio.

-Vale, vale, profesora  Wilson.-dijo cansino pero con una sonrisa en su rostro.

Se fue a sentar a su banco, el cual quedaba de casualidad enfrente del mio. Su mirada denotaba muchas emociones juntas que no se podían explicar, como alegría, tristeza y emoción. No se cómo, mi vista se devió de él y fue a parar a la de Nicholas que me miraba sin entender nada. Por un momento, yo también lo miré confundida, pero luego caí en la cuenta de que él pensaba que había tirado mi reputación por la ventana por alguién que no importaba, algo que yo nunca haría. En otras palabras, estaba sospechando, oliendo que algo andaba mal hoy.

-¿Qué onda, Elii?-artículo con un brillo enfadado en los ojos.

Peter, que lo estaba mirando, le dio un codazo en el estómago y le susurró:

-¡Déjalo ya, Nick! Si ella tiene un chico, ¿no tendríamos que alegrarnos por ella?

-Nos tendríamos que alegrar si fuera alguien de nuestra calaña, no por Sebastian Lebben.-le dijo enojado. No se por qué, pero estaba sintiendo una mala sensación al leerle los labios a Peter.-Estoy pensando muy seriamente en sacar a Elii del grupo.

Esto último lo dijo muy bajito, pero logré interceptarlo. Mis ojos se salían de sus órbitas, mi boca tomó un ángulo abierto. Pasé de la etapa de shock a la de enfado total que arrasa a cualquiera que esté delante. Creo que Pete vio ese brillo de enfado iracundo en mis ojos se asustó un poco, pero luego miró reprobatoriamente a Nicholas diciendole:

-No se como puedes llegar a pensar eso, yo que tú buscaría rápido alguien que te lleve a casa luego de este timbre por qué no me gusta el brillo en los ojos de Elii. Tú la conoces demasiado, sabes que pasa cuando se desata su cólera, Nick.

Lentamente, Renz me miró. Debió haber demasiado odio contenido en mis ojos porque su mirada osada rápidamente pasó a culpable en menos de una centésima. Le hice un gesto con la cabezaa cómo indicando "qué miras", lo respondió agachando su cabeza. La escena era igual a la de laeina de Inglaterra cólerica y su súbdito leal ofreciendole disculpas. Porque, en realidad, en la mayoría de los casos todos los hombres me respetaban. No importa que fuera Peter, Angel, Nicholas o hasta Dylan, al padre de Rachelle le gustaba hablar conmigo sobre este gran don, con mucho respeto, claro. El abuelo de Sebastian me contó, un día muy lejano, que mi abuela tenía esa misma influencia de macho alfa entre los hombres.

-Buh.-dijo Sebastian, ahora a mi lado.-Dabas miedo unos minutos atrás, creí que me matarías por poco. ¿Qué pasó?

-A Nicholas Renz se le ocurrió la flamante idea de intentar sacarme del grupo porque salgo contigo.

-Pero...no te pueden sacar de un grupo que tú misma creaste.

-Exacto.-la lamparita de mi mente se había prendido con una idea de venganza ante tal pensamiento, ya que yo nunca llegaría a pensar eso de Nick aunque saliera con Rachelle. Otra vez, antes de poder poner en acción mi brillante plan, él me besó.

Intenté separarme pues tenía mucha prisa, pero su ritmo lento me atrapó por completo y me olvidé del gran plan y de la traición. ¡Maldita sea, por qué lo hacía en los momentos menos indicados! Esperen, esop quiere decir que no lo hacía por gusto si no por necesidad. ¿Sebastian Lebben necesitaba mis besos?

-Debes dejar de hacer eso.

2 comentarios:

  1. Ahh, chiqillas lo que me olvide de poner:

    Je le sens: significa Lo siento en francés.

    Ne te préoccupe pas, l'amour: SIGnifica no te preocupes amor en franceees

    Wiiiii Sugar enamorada, cambio y fuera.

    Prip

    Pronto vere que puedo organizar para alegrar el bloooog *canta* (8) <3

    prip <3

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