martes, 22 de febrero de 2011



Sorry
                                                                    



For blaming you...




                                                     for all the things

I couldn't do...

¿Dónde están las fanáticas de Vampire Kisses?


Hace un tiempo ya, leí Vampire Kisses, una novela de vampiros que me atrevo a decir, es una de las mejores y creo que podría competir contra el fenómeno de Crepúsculo, o al menos, tener la misma fama aquí en mi pais, Argentina, o en tantos otros. 
Es un libro para reir y llorar, es muy bueno consta con ocho libros, el último, llamado Cryptic Cravings, va a salir a la venta, o lo van a transcribir ^-^,  para mayo de este año :3 También tiene su propio manga ( historieta) que cuenta con tan solo seis libros, llamado Blood Relatives.
Les dejo las sinopsis del primer libro:



Titulo: Besos de Vampiro
Titulo original: Vampire Kisses
Autora: Ellen Schreiber.
Ediorial: Ediciones Nabla
Fecha de Publicacion: Octubre 2008
Nº de páginas: 192.
Medidas: 15 X 23
ISBN: 978-84-92461-13-4

Sinopsis: La misteriosa mansión supuestamente encantada que se levanta en Benson Hill ha permanecido vacía y cerrada a cal y canto durante años. Hasta que unos nuevos y reservados habitantes se instalan en ella. ¿Quiénes son aquellas aterradoras personas, especialmente el atractivo, oscuro y esquivo Alexander Sterling? O mejor dicho, ¿qué son? ¿Acaso son ciertos los chismorreos que circulan por el pueblo? ¿Son vampiros? Raven, la protagonista, desea recibir un beso de vampiro, se muere por descubrir la verdad a riesgo de perder su propia mortalidad y la confianza de su amado Alexander.




Espero que nos unamos más las chicas..o chicos(? :D que les guste esta fantástica historia. Si quieres hablar sobre eso o cualquier cosa ;)  sloowly_giirl@hotmail.com es mi mail ^-^

lunes, 21 de febrero de 2011

.:Capítulo 1:. ~

Enamorándome de Ian Black~
























-¡Hey, Eric! ¿Que haces hoy a la salida?-le pregunté a mi mejor amigo, Eric Grey.

-Lo siento, cariño. Tengo que estudiar para mi prueba de Biología. Pero podemos salir a parrandear mañana, si quieres.-me dijo realmente apenado.

Le sonreí, y lo dejé pasar. Era un día tormentoso, la lluvia caía sin remordimientos casi golpeándonos, si mirabas por encima de los edificios podías claramente creer que el mundo se acababa. Pero luego, mirabas a la gente, que caminaba como si nada realmente estuviera pasando, y tenías que volver a la realidad, el mundo no se acababa.

Me puse los auriculares y en mi Ipod comenzó a sonar Emilie Autumn, me gustaba ella, era una gran mujer con un buen sentido de la vida. Sus canciones reflejaban acciones que para mí eran de todos los días, pero que para otros serían bastante extrañas; como la canción que escuchaba ahora: The Art of Suicide. Era realmente muy bonita en todos sus aspectos, hablaba del suicidio de la manera en que yo lo veía, no como todos lo miraban: como algo horrible, un tabú, un desprecio a Dios, algo satánico, bla bla bla. Para mí era de este modo, ¿para qué querría vivir si mi vida era tan monótona y no tenía nada interesante por lo que vivirla? No iba andar por ahí buscando razones para vivir, ya que, además de ser algo demasiado extraño, yo simplemente quería irme a otro lugar que sea distinta a toda la sociedad mundial, la cual, en verdad, no me interesaba en un ápice.

-Lebben, ¿puedes llevarme hasta mi casa? Mi auto se dañó.

Me di vuelta sacándome los auriculares y ahí estaba, la razón por la que todavía no estaba en otro mundo. Ian Black, un joven moreno de ojos azul oscuro como el mar por la noche. En sus ojos se escondía un secreto que los mantenía turbios. Igual que yo, la mayoría del tiempo andaba fumando un cigarrillo, y ya había intentado suicidarse unas…40 veces. Se podría decir que todo el mundo pensaba que era el chico indicado para mí, admito que yo también pienso así, pero él está tan retraído que, creo, que ni siquiera piensa en chicas. 
Seguro que le hacía el amor a muchas mujeres, pero la sola imagen de él así provocaba algo muy inusual en mí, que me sonroje.

-Emm…Sí, claro que puedo llevarte, Black.-respondí algo dubitativa, lo cual lo hizo  vacilar un instante.

-Puedo irme caminando si no quieres.

-¡Claro que no! Vamos, sube.

Mi auto no era uno de los mejores, pero era lo único que había conseguido después de intentar suicidarme unas quince veces, y de casualidad poder sacar el carnet de conducir. Por fuera era de un rojo intenso, justo como la sangre, me gustaba decirle, por dentro también era rojo, era un color que me obsesionaba. Ian prefería le negro, tal vez su sangre era más oscura y espesa que la mía. Podría preguntarle, aunque no se cómo reaccionaria. Piensa, Cathy, piensa; si te preguntaran: Oye, Cath, ¿de que color es tu sangre? Yo no me enfadaría, así que me guié pensando que a él tampoco.

-Black, ¿puedo hacerte una pregunta indiscreta?

Rió, creo que fue la primera vez que lo vi hacer ese acto de falsa felicidad. Asintió.

-Hazla, Cath.

-Emm… ¿tu sangre es oscura y espesa?

Lo volvió a hacer, sonrió de una manera tan incitantemente oscura, como nadie me había sonreído en la vida.

-¿Cómo lo supiste? ¿Sueles espiarme cuando trato de suicidarme, o sólo quieres beberme la sangre al estilo victoriano?

Sacó un atisbo de sonrisa en mi rostro, algo que hace mucho tiempo nadie lograba. Le expliqué que la preferencia de colores en la gente que normalmente ve su sangre muy seguido, se asimila a su verdadera sangre. Y que como el negro era un color oscuro y demasiado espeso, eso supuse.

-Así que tu sangre es rojo brillante y demasiado líquida…

-Casi como agua, suele salir a borbotones, por lo que pierdo demasiada en un solo intento. 

–Le interrumpí inconscientemente.-La mayoría de los intentos termino en charcos de mi propia sangre, y eso, por siniestro que parezca, me hace sentir extremadamente bien y creo que es algo adorable.

 Le dio una calada a su cigarrillo antes de tirar la colilla por la ventana abierta, por la que entraba una agradable y fría brisa, junto con gotas de agua recién caídas del cielo. Amaba la lluvia, podía disfrutarla aun cuando era demasiado salvaje para que alguien quiera salir afuera a admirarla, era como que toda la ira de las personas explotara y nos mojáramos de una furia desconocida pero a la vez famosa.

-Me gustaría ver eso un día de estos, Cathy. –me dijo, con el cigarro en los labios tratando de prenderlo, mientras la brisa se encargaba de apagarle la llama antes de que llegara a prender el cigarro. Se lo quité delicadamente de los labios y lo puse en los míos, intenté con mi encendedor, mientras él manejaba el volante, lo prendí y le di la calada de su vida, dejando escapar el humo con algo de melancolía. Sonrió y me lo saco de los dedos.

-Cuando tú quieras, Ian. Hoy podría ser un gran día para no vivir, como podría serlo mañana, o el que tú decidas.

-Bien dicho. –dijo realmente sorprendido de que haya dicho algo tan inteligente, que él no había llegado a pensar. –Si no tienes nada que hacer, podemos salir esta noche, si tienes interés en mostrarle tu liquida sangre a este humilde joven.

-Sólo si me dejas ver la espesura de la tuya.

Cuando llegamos a su casa, me dijo que lo encontrara en el bar Black Crow, a eso de las 11hs., pero que preguntara por él al entrar, porque, a pesar de ser una muy atractiva señorita, lo más probable era que no me dejen pasar. Simplemente le respondí con un Ya Lo Veremos.

En casa simplemente me quedé en ropa interior dando vueltas por la cama, me moría del aburrimiento y no quería comenzar a drenar mi sangre hasta no estar con Ian. Prendí mi ordenador, por alguna extraña razón la cámara siempre quedaba prendida, por lo que cuando acepté la solicitud de un tal maniac_depression@hotmail.com, yo seguía en ropa interior. Esto no me importo realmente demasiado, hasta que caí en la cuenta de que era Ian, decidí que qué más daba, e hice como si no pasara nada.

Maniac_Depression: ¿Siempre sueles atender a personas en ropa interior?

Art_of_Suicide: Siempre que estoy aburrida, sí. ¿Qué? ¿No sueles ver a chicas con las que acabas de estar hace un rato, en ropa interior tan rápido, o es el sólo hecho de que esté aburrida y me guste estar en ropa interior para pasar el rato?

Maniac_Depression: Un poco de ambas. Lo primero puedes ponerlo en duda, pero sí, me sorprende el hecho de que estar en ropa interior te saqué algo de aburrimiento.

Art_of_Suicide: Puedes intentarlo.

Maniac_Depression: Ok…espera. ¿Lo dices porque quieres verme mi ropa interior o porque sólo quieres que pruebe la efectividad de tu experimento?

Art_of_Suicide: Un poco de ambas, :).

Maniac_Depression: xD Vale.
Pude verlo levantarse por la cámara, desabrochar en un santiamén su camisa y comenzar a desabrocharse los pantalones, dejando, al fin, ver unos bóxers color bordó, como debía ser el color de su sangre, negro y rojo espesado forman un bordó negruzco. Se me escapó una pequeña sonrisa traviesa que él intercepto, me la devolvió y tecleó.

Maniac_Depression: Es tu turno de darte una vuelta, esto ya es algo pervertido xD.

Art_of_Suicide: Soy algo tímida, sabes. No lo lograras así como así, para serte sincera, no creo que lo logres.

Maniac_Depression: ¿Estás desafiándome?

Art_of_Suicide: Puedes tomarlo como un desafío.

Dejó de hablarme por unos minutos, por lo que me puse a mirarle su cuerpo con lujo de detalles. Mi teléfono comenzó a sonar con la canción My Last Breath, de la banda Evanescence. El móvil estaba en la mesita de luz junto a la cama, chequeé que Ian siguiera mirando a la nada y me levanté a atender. Número Privado.

-¿Aha?

-Eres una extremadamente hermosa joven, Cathleen Amber Lebben. Tu vergüenza desprecia a tu divino cuerpo, no dejes que eso pase.

-¿Sabes? Esta es la primera vez que un hombre me dice eso. Todos expresan que soy demasiada delgada por la cantidad de sangre que pierdo.

-Puede ser cierto, pero estoy más que seguro, que debe valer la pena. ¿No es así? Ellos no lo entienden, pero se siente tan bien apreciar como la vida se te va en un instante, y la sangre…Oh! Es el líquido más…hermoso que nunca he visto en mi vida.

-Es curioso, pienso lo mismo.

Me cambie, realmente sin mirar, no estaba de ánimos para la ropa. Simplemente tomé piezas como un sostén, unas calzas rayadas y un short, luego agarré un corsé negro y me coloqué unos demasiados collares con distintos dijes.

Caminé hasta el Black Crow algo distraída, iba pensando dónde iba a conseguir algo de drogas esa noche, en realidad, especulaba que tal vez Ian me podría dar un poco. La verdad que todo esto de la droga me estaba ayudando mucho a ser más yo misma y no preocuparme tanto por los demás. Claro que lo piensan como una manera de ser más rebelde por el simple hecho de que no me importa fumar en clases sólo porque tuve un mal día, y por fumar, me refiero a sustancias no autorizadas, que nadie reporta por miedo a que los mate. Completamente absurdo.

Cuando llegué a la puerta del B.C., ya contaba con una cajita de buena hierba para fumar luego, el guardia se veía confiado en su posición, bastante alerta a pesar de no haber ni un alma por esa calle. Somos solo tú y yo, pequeño; veamos cuánto duras.

Era un caucásico, de unos 23 años, pelo corto y ropa algo rara, pero normal en todo caso. Había adoptado una posición relajada junto a la puerta, pero si mirabas sus ojos estaban muy alerta a cualquier movimiento, vi un brillo extraño cuando me vio venir, que luego se perdió como mostrando ignorancia. Me acerqué hasta que podía ver sus celestes ojos detalladamente y que su respiración acariciaba mis labios lentamente, todo eso pasó muy rápido como para que pudiera alarmarse, aunque una parte de sí quiso, simplemente siguió relajado.

-Hola, soy Cath, Cathy Lebben.-le dije con una sonrisa similar a la de Cassie de Skins, de total locura mental.

Se alejó un poco para poder verme, aunque creo que estaba buscando con la mirada algún arma con el que podría matarlo, al no encontrarla, se relajó mentalmente y me dijo:

-Mi nombre es Nicholas Adams, guardia del bar Black Crow. ¿Sabe usted, realmente, señorita Lebben, dónde está metiendo sus narices?

-Parece que, realmente, no, Sr. Adams.-me alejé lo suficiente como para decirle:-Me dejará pasar, ¿no, Nickie?

El guardia pareció dudar unos minutos, pero asintió confiado en sí mismo, me apoyó su mano en un gesto sobre el hombro y me miró sincero.

-Sólo esta vez, para que veas en qué te estás metiendo, pequeña Cath.

Le di un beso en la mejilla y un gran abrazo, tratando de expresar de alguna manera la gratitud hacia su confianza. Dentro había luces de muchos colores y gente bailando y tomando tragos, en dos esquinas opuestas había un bar; y si mirabas bien había miles de puertas con palabras extrañas grabadas en ellas, por curiosidad iba tocando todas con mis manos, tenían una exquisita textura, hasta que llegué a una que me causó como una especie de atracción magnética que me tiraba hacia dentro de lo que esa puerta tapaba.

Toqué. Un chico con un cabello alocado pero muy bonito abrió la puerta, tras él Ian y otro chico de cabello oscuro y unos shockeantes ojos celestes, tomaban whisky o algo así.

-Cath, querida. ¿Cómo entraste?

-El Sr. Adams es un hombre muy considerado, es todo lo que voy a decir. 

El chico del pelo alocado se presentó gentilmente, al parecer su nombre era Christopher Drew, vivía a unas cuadras de la plaza principal y fumaba como una chimenea, justo como yo. Me pareció un chico demasiado de mi tipo, y por eso lo adopté como si fuera la segunda parte de mi mente, me dio su celular y me dijo que lo llame, que nos encontráramos de día cuando las cosas eran más claras. Chris tenía una novia llamada Audrey, él decía que era muy bonita y que tenia un cabello color rosa como glaseado de unas buenas donas, es un personaje.

Todo esto me lo contó mientras Ian y el otro chico hablaban de negocios, algo que no me convenció mucho.  Igual, estaba pasándola genial sólo con Chris, fumando algo, hasta que la conversación de negocios se tornó hacia mi persona.

-Catherine, hay gente ahí fuera que te quiere muerta, ¿sabes?

jueves, 17 de febrero de 2011

.:El Comienzo de la Joven Cath...:.







Escribo en el blog para disculparme por no haber escrito en tanto tiempo, ya empiezan las clases aquí y es algo absurdo que empiece a escribir ahora, pero aun así voy a seguir escribiendo.

Les voy a contar que el primer capítulo de la historia Cathy Diary, que pensaba empezarla al terminar el de Elii, lo voy a publicar muy pronto, dado que ya casi termino de escribirlo.

Eso es todo chicas, por ahora..

                                                        XoXo, Sugar! :) 

sábado, 12 de junio de 2010

.:Capítulo 7:.

Cold As You

Al final fui a la casa de Cathy a dormir, no de Sebastian. Aunque sé que él también vive ahí no quiero pensar en él. Ya le aclaré a Cathy que no quiero ni saber de Sebastian, porque pensé que era una gran persona pero luego de pintar una linda pared rosa todo se volvió gris. Y que seguía siendo gris para mí, aunque él se engañará en que todavía seguía rosa. Si de veras me amaba se hubiera arriesgado en el momento cuando todo se estaba tornando de un color peligroso, no ahora.

Por supuesto que Sebastian intentó formular lo que sería un intento de conversación conmigo, pero lo evité. Aunque llegó un momento en que no lo pude evitar más, y, cuando Cathy se fue a buscar algo de comida, él me acechó como cazador con presa.

-Sebastian, ya te lo expliqué. No intentes usar palabras de defensa que nunca dirás.

-Pero es que de veras te amo.

Esas últimas palabras me abrumaron al principio, pero luego sólo me recordaron que estaba haciendo más daño diciendome esas palabras sin saber qué significan.

-Es fácil decirlo y creer que uno lo siente cuando no sabe lo que significa. Así que, no me busques más, al menos, hasta que sepas qué significa amar.

-A veces sí que eres rebuscada y orgullosa.

Respiré ondo, antes de poder devolverle un gran insulto llegó su hermana, tan campante como siempre. Nos miró algo extrañada de que estuvieramos en este estado y no besandonos. Una risa escapó de mis labios sin poder contenerla, ella me miró divertida y Sebastian algo confundido.

-¿Qué esperabas?¿Besos apasionados en medio del pasillo, o algo más estilo Orgullo y Prejuicio?-bromeé.

-Nah, algo más tipo Gossip Girl.-dijo riendo Cath.

-Ya verás.

Por la noche no podía dormir pensando en lo mucho que me gustaban los días lluviosos y de cómo este día de la vida entre mí y Seb había terminado demasiado lluvioso, aunque ninguno de los dos lo quiera admitir. Como si se hubiera aguado de lágrimas.

Luego de un rato, ya cansada de pensar tanto, me levanté silenciosamente y caminé apesumbradamente hasta la cocina. Me sorprendí al encontrar una silueta dibujada entre las sombras de la mesada, y al darme cuenta de que era Sebastian intenté evitarlo a toda costa. Antes de que pudiera hacer nada, se acercó peligrosamente a mi, dejándome sin aire por un momento.

-Dime qué te pasó...-me preguntó, con su aliento en mis labios.

-...Tú no eres así...-intenté bromear, pero mi voz era un débil murmullo quebrado.

-Elii, quiero que me enseñes qué es amar.-me pidió, cerrando levemente sus ojos.

-Una palabra.-murmuré.

-Ambos sabemos que es más que eso.

-Puede ser.-le sonreí.

Sus labios se posaron suavemente en los míos, y fue como la primera vez que nos besamos. Me sentí tan estupenda, como si puediera hacer cualquier cosa. Mordió levemente mi labio inferior, y cuando este comenzó a sangrar fue la excusa perfecta para pasar su lengua sobre él, logrando introducirla en mi boca con una mezcla de maestría y desaliño característico.

Suavemente, me empujó contra la mesada de mármol blanca y negra, me tomó por las caderas cómo si fuera una niña pequña, y, mientras me besaba, me sentó en la mesada. Nuestras respiraciones se volvieron leves jadeos, nuestros cuerpos estaban pegados, y yo tiritaba de frío, ante el contacto del mármol frío contra mi piel, y por la adrenalina y excitación que me recorría.

¿Por qué será que siempre alguien interrumpe cuando está por pasar la mejor parte?

¿En qué estaba? .... Ah, sí. Cuando Sebastian estaba por bajarme para llevarme a su habitación, el timbre sonó y él solto un taco de impaciencia. Se separó suavemente de mi y caminó apasiblemente a abrir la puerta. Antes de hacerlo me miró con una disculpa pintada en sus ojos, le sonreí aceptando. Detras de ese pedazo quién podía ser más que Chris.

-Woah, veo que no soy tan bien bienvenido como antes.-le dijo a Seb, todavía sin verme. Cuando me estaba por ir de puntillas devuelta a la habitación de Cathy, él salto:-Con que el porqué de la cuestión.

-Buenas noches, Chris.-saludé fríamente.

-Acostarse no entra en el trato.-nos aclaró.

-De veras, Chris. Esa es la parte donde no te incumbe lo que hacemos con las bases del contrato, es entre nosotros, nosotros lo arreglamos. A menos, claro, que quieras tratar con la abogada de Elii.-terminó con una sonrisilla.-Cuidado, es una buscapleitos.-le susurró.

-Bah, creo que me bañaré y luego iré a dar una vuelta por ahí.-murmuré, intentando que nadie me escuche y pasar desapercibida.

-Tú te quedas.-me ordenó Sebastian.

-Da lo mismo, me voy a dar un baño. Adios, Chris.-dije sin prestarle atención.

Seb me tomó del brazo y tiró de mi hacia su cuerpo, nuestras caras estaban demasiado cerca y ya no podía pensar en nada. ¿Por qué el tenía ese efecto tan... amplio sobre mi? Pero como ese sentimiento se encendió, se volvió a apagar, ya que recordé todo por lo que me hizo pasar él. Me solté algo molesta y volví a la habitación de Cathy. Ella descansaba apasiblemente, y me hubiera encantado ser ella con toda su tranquilidad y esplendor. Pero él entró a la habitación y me jaló algo violentamente del brazo sacándome hacia afuera.

-Ya. No quiero hablar contigo, vete, al menos, déjame dormir en paz.-le repliqué.

-No. Es que ya no entiendo qué es lo que haces.

-Ya no tiene caso que lo intentes, he perdido demasiado tiempo contigo y ni siquiera entiendo lo que sientes ni lo que siento. Ya déjame un tiempo para pensar, creo que podría suicidarme de tanta presión.

Sebatian me tomó descuidadamente de los hombros y me zarandeó, sus ojos brillaban feroces ante la perspectiva de que se suicidara.

-Nunca. ¿Escuchaste? Aunque no me pertenezcas aún, no permitiré por nada del mundo que hagas eso.

-Como quieras.-le dije girando los ojos, sin darle importancia.

No me pude volver a dormir, la ídea de suicidarme no era tan mala. Y, ¿por qué no hacerlo estando en la casa de una suicida y con todas las armas necesarias en el baño?¿Quién me lo atribuiría a mi? Entonces pensé, por qué no.

Caminé con sigilo apresurado hacia el baño de Cathy y abrí la puerta del espejo, allí estaban tan pulcras y limpias que pareciera que no las hubieran utilizado nunca. Las tomé con seguridad, y tracé lineas perfectas en mis muñecas, de las que empezó a salir a borbotones sangre de un color rojizo puro. Me senté en el suelo blanco, observando como todo a mi alrededor se volvía de color rojo, mirándolo todo curiosa.

Todo se arruinó más de lo que estaba. Sebastian apareció, en sus ojos estaba reflejado el dolor que le producía verme así. Me llevó a la cocina y me limpió la herida para cubrirla en un torniquete. Me acunó contra su pecho y sus lágrimas me mojaron y se juntaron con las mías, formando un río de lágrimas sin fin.

-Siento descepcionarte, Seb.-le susurré.

-Yo también lo siento, pequeña. Ya.

Él me llevó a su habitación en brazos y me recostó en su cama pulcra, se acostó junto a mi dejando que nuestras frentes se chocaran y nuestras miradas se encontraran. Por primera vez en su vida, Sebastian Lebben, dudoso, juntó sus labios con los mios en un beso tan tierno que sentía que algo explotaba en mi. Su lengua acariciaba suavemente la mía, volviendome loca sin querer el provocar eso.

-Seb, estás provocando algo más en mi.-le susurré entre jadeos.

-Vale, ya, a dormir, pequeña traviesa.-me dijo, depositando un último beso del cual no terminó. Me quedé dormida al instante en sus brazos. Se sentía tan bien, como estar...¿volando?

Pip, pip, pip.

-Mmm...¿tan pronto?-murmuró Seb.-Maldito instituto.

-Ya, ¿no se puede faltar al insti?-le pregunté algo dormida sobre su pecho.

-Me temo que no, pequeña. Vamos, ve a cambiarte, que mi hermana ya debe estar pensando que te violé en este momento.


Le di una sonrisa peligrosas, de las que solo yo podía dar.

-¿Y eso por qué?

-¿Qué que?-preguntó juguetón, dandome un beso largo y apasionado.

-Algun día me voy a morir por tu culpa.-le culpé.-Que porqué todavía no me has violado, tonto.-bromeé.

-Ya quiseras tú, tienes que esperar al momento adecuado.

-¿Y cuándo será ese momento adecuado, porque de veras que me estoy impacientando, cariño?

-Justo ahora, pequeña.

lunes, 7 de junio de 2010

Hola Bloggerinaaash! :D

Nadie ha comentado T____________T ¬___¬ xD

Bah, lo importante del dia de hoy es que tengo un blog nuevo en el que cuento la historia de un grupo de chicas adolescentes en un internado y sobre cómo te puedes enamorar de tu primo...Son relaciones familiares xD Es: http://www.elclubdelacoqeteria.blogspot.com/  La cuestión era que quería que se pasaran, también quería comunicarles que tengo listo la primera parte del otro capítulo y sólo me falta el final...Adelantos: el capítulo se va a llamar Cold as You derivada de la canción de Taylor Swift,a si que si quieren saber algo más tendrán que escuchar la canción.

Y por último las obligo a participar del concurso de OneShot de Michelle en http://princessdarkcoffin.blogspot.com/ Asi que PARTICIPEN :D Al menos, haganlo por Mich.

jueves, 27 de mayo de 2010

.:Capítulo 6:.

All I need is you























No hicimos nada interesante en todo el día, lo único que hicimos fue fastidiar a Rachelle. Estabamos en la parte que tanto odiaba de nuestro trato, me estaba cansando de Sebastian, porque conmigo a solas era una persona y en el instituto era otra muy distinta. No lo entendía, hubiera sido mejor si él no se fijaba nunca en mí y todos felices.

Estabamos llendo muy rápido y lejos con este favor y todo se me estaba mezclando. ¡Ay, no! ¿Escucharon? Mi sentido para diferenciar la realidad de la fantasía estaba averiado.

-Sebastian, tengo que decirte algo.-él me miró interrogante.-No puedo seguir con esta farsa, me estás confundiendo con tus cambios. Pero, a pesar de eso, no puedo hacerlo más. Lo siento pero esto se terminó aquí, terminalo como quieras ante tu público pero conmigo se terminó.

Fluyó. Todo fluyó como si hubiera lanzado una bocanada de aire, ya no me quedaban más palabras en mi corazón roto. Al principió no entendió lo que le quise decir, pero cuando me dí vuelta para ir a mi casillero por mis cosas le cayó la ficha y me tomó del brazo.

-Todo lo que necesito es a tí. Sólo se tú misma y yo seré el que tú quieras.

-¡Es que no entiendes! No te quiero a ti como yo quiera si no cómo eres en realidad.-le dije empezando a enfadarme.

Se acercó para besarme, pero lo alejé suavemente.

-No, no ahora. No se que ha pasado, me tienes confundida. Lo siento, Sebastian, no puedo hacerlo. Es de-fi-ni-ti-vo.-le deletreé.

-Pero...

Me alejé de él dejándolo más confundido de lo que estaba yo misma. Se me estaban mezclando las cosas de lugar, cambiando de estantería. Eso no está bien.

Cuando llegué a mi casa me tiré en la cama y me quedé pensando en las raras vueltas de la vida hasta que unos suaves golpes en la puerta interrumpieron mis reflexionamientos.

-Pase.-dije con voz algo monótona.

Una chica de pelo castaño hasta, más o menos, los hombros y de unos ojos color acqua. Al principio no la reconocí, pero al ver sus cortes en las muñecas caí en la cuenta de que sus ojos estaban delineados y de que era la hermana de Sebastian, Cath.

-Si él te ha enviado para que su plan malvado vuelva en marcha, sólo lárgate. No es nada personal, sabes.-le dije desganada.

-No vine por eso, aunque si me lo pidió.-respondió tranquilamente.

Ella se sentó, con una gracia inusitada en una persona de su clase, en la silla que estaba junto al escritorio. Me examinó con sus brillantes ojos color agua, parecía querer encontrar algo que vaya mal en mí. Al parecer, se sintió desepcionada al no encontrar nada.

-Nah, no vas a suicidarte.-dijo después de un rato de silencio. Al ver que yo no comprendía del todo a qué se refería, explicó:-Sebastian me dijo que te comportaste rara y algo deprimida la última vez que se vieron, así que me pidió que viniera a sonsacarte información acerca de porqué no quieres hacer que sales con él o toda la maraña de mentiras que inventó.-terminó encogiendose de hombros.

No sabía realmente si sentirme alagada de que Sebastian Lebben se hubiese sentido preocupado por mi, o sentirme enfadada de que hubiera pensado de que puediera llegar a suicidarme y en vez de tener el valor de preguntarme él mismo qué eera lo que me pasaba mandara a su hermana.

-¿Por qué no vino él mismo a preguntarmelo?-le pregunté reteniendo las ganas de ir a buscarlo y atestarle un puñetazo.

La joven le sonrió con una dulzura que no encajaba en su perfil intelectual.

-Dijo que si venía el mismo le darías una paliza que jamas olvidaría por insistir tanto, y otra que le dolería más por atreverse a ir a tu casa. Explicó que como era una chica "agradable" tal vez no me pegarías tanto.-dijo girando los ojos algo exasperada ante la actitud hipócrita de su hermano.

-Sabes, tú me caes bien.-dije de una forma peligrosa.

-Tú también chica, peligrosa-me dijo leyéndome los pensamientos.-Ahora ando un poco deprimida por el chico que me gusta.

-Su nombre.-casi le ordené con curiosidad y otra sonrisilla maligna.

-Ian, Ian Black-dijo graciosamente melodramática.

Sonrei.

-Así que Ian Black, eh. Imagino que no te gusta por las razones que le gusta a todas las chicas.

-Claro que no.-saltó.-Me parece un tipo...

-¿Peligrosamente sexy?-bromeé.

Ella me tiró con un almohadón, provocando una guerra de almohadas. Pareciera que eramos amigas de toda la vida, aunque solo nos hayamos conocido hace cinco minutos.

-Sí, peligrosamente sexy.-respondió riendo.

-Te ayudaré.-le dije firmemente. Cathy me miró desconcertada.-Ay Cath! A conquistarlo! Recuerda que los chicos se inclinan ante mi en el instituto y en cualquier lado. Soy...

-¿Imponente?-dijo riendo otra vez con esa risa caracteristica.